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Devoción sagrada y profana: Una charla con Álvaro Batres De León-Regil

Algo me une con Álvaro, con quien he conversado en persona exactamente una vez, la importancia que le damos a The Smashing Pumpkins y a la música.



1. Los únicos momentos actuales en los que escucho música en formato físico es cuando viajo en dos carros diferentes: en uno hay un casette player, donde trato de escuchar mis viejos mixtapes (con varios grados de éxito) y en otro que tiene reproductor de CD. ¿Cómo continuaste con la tradición de escuchar música en formato análogo? ¿Cómo decidís qué disco de Smashing Pumpkins escuchar, de acuerdo a tu estado de ánimo?



Consumir música en formato físico es uno de los más grandes placeres que esta vida nos puede regalar. ¿Qué le gana a la sensación de poder disfrutar de un cassete, un CD, o un disco de vinilo? Vivir la experiencia de todo lo que tuviste que pasar para comprarlo, para conseguirlo; talvez te lo regalaron y le da un valor sentimental añadido; el poder coleccionar el disco, verlo, sentirlo y palparlo, sacar el librito o el insert, olerlo, disfrutar del arte del disco el cual está diseñado para ser un todo con el álbum, para ser parte del concepto, para aumentar aún más la experiencia; imágenes que se quedan grabadas en la mente del melómano y que estarán siempre relacionadas con la música. El contenido adicional enamora, más a un coleccionista que quiere poseer lo más que pueda de su banda favorita. Leer las letras, entenderlas, hacerlas propias, memorizarlas, entender el contexto del porque fueron escritas de esa manera.



Fotos cortesía de AB De León-Regil


Se vuelven objetos coleccionables que incluso pueden aumentar su valor con el pasar del tiempo. Es como preservar la historia, aunque suene un poco exagerado. Y aunque las plataformas de streaming han revolucionado la industria musical y es el estándar para escuchar música actualmente (claro que también las utilizo pero más que todo por comodidad en ciertas situaciones) lo cierto es que la música en formato físico nos regala una experiencia y una calidad de audio superior a un servicio de streaming. Los artistas actualmente tienen una entrada financiera derivada de la venta de los álbumes, la cual es una forma directa de apoyo hacia ellos.

Foto cortesía de AB De León-Regil


Además, está el factor nostalgia, algo muy importante a tomar en cuenta, ya que es un sentimiento que nos recuerda aquellos días gloriosos de nuestro pasado.

En fin, siempre me preguntan cuál es mi disco favorito de los Pumpkins o a veces solo yo me lo pregunto a mismo, porque no hay tantos “fans” en Guatemala con los cuales hablar personalmente de eso (lo cual me lleva a que en un momento determinado de mi vida solamente era yo la única persona que conocía que realmente le gustara la banda y que a raíz de eso se me ocurrió abrir una página en Facebook llamada “The Smashing Pumpkins Guatemala”), con la esperanza de encontrar más personas como yo, pues necesitaba interactuar y compartir mi afición (ya me estaba volviendo loco).





Y pues esa es una interesante historia ya que no solo conocí a otros fans (por primera vez en mi vida conocí a una persona por medio de internet, lo cual fue toda una nueva experiencia para mí) sino que empezó una amistad (lo cual era casi obvio que fuera a suceder). Así que conocí a personas muy interesantes y muy especiales, y dentro de esa experiencia hasta llegamos a hacer una banda tributo a SP la cual bautizamos como Smashing Tortrix, con la cual tocamos un par de veces en vivo con bastante éxito. También fuimos a ver en vivo a la banda a Ciudad de México para el tour Oceania. Además de ser indirectamente el motivo por el cual estoy aquí respondiendo a esta entrevista.

Foto cortesía de AB De León-Regil



Ahora, volviendo a mi disco favorito: Siempre tengo la respuesta ya en la punta de la lengua, y es: Mellon Collie and the Infinite Sadness. Lo digo siempre sin dudarlo y es que ese álbum significa tanto para mí y para mi vida que es el número uno. Sin embargo, respondiendo la pregunta de qué prefiero escuchar según mi estado de ánimo: ese disco favorito a veces cambia, porque es tan amplia y tan variada la discografía de los Pumpkins (otra cosa que la hace ser mi banda favorita) que mi álbum favorito va cambiando según como me sienta.




A veces es el Siamese Dream, a veces el Mellon Collie, a veces el Adore, a veces solo tengo ganas de escuchar el material más reciente de la banda y lo disfruto igual o más que los álbumes cumbre de la época clásica de la banda. Muchas veces me pongo a pensar cuál es mi relación con la banda y he determinado que es amor. Estoy enamorado de la banda.





En este momento estoy escuchando CYR por primera vez, en Spotify. ¨Wrath¨ tiene coros femeninos y una caja de ritmo desprovista de Jimmy. No he buscado los créditos del álbum, así que no sé cómo va la alineación en este primer álbum doble desde el mítico Mellon Collie and The Infinite Sadness. ¿Qué te pareció esta obra de SP?


Sucede que mi relación con Billy es incondicional, me he quedado con él en sus altos y sus bajos, he ido evolucionado con él y aceptando que su visión es no repetirse, tratar de sorprender e ir a la vanguardia en el sonido, a veces con resultados acertados, a veces no. Pero ser un fan de los Pumpkins es difícil, o solo te gusta el material clásico o te gusta todo el recorrido de la banda; lo siento como un todo o nada, casi nunca hay puntos intermedios. Incluso entre los mismos seguidores de la banda hay discusiones y foros tratando este tema precisamente. El estar leyendo foros o escuchando podcasts relacionados es otra cosa que me entretiene demasiado y aumenta aún más mi gusto y conocimiento relacionado con la banda.





¿El nuevo álbum CYR? Me encantó. Billy teniendo de vuelta a James y Jimmy (solo hace falta D’arcy para ser la alineación clásica) realizó un álbum que nadie, casi absolutamente nadie esperaba. Un álbum totalmente basado en sintetizadores y Jimmy utilizando un drum set electrónico (tenés a uno de los mejores bateristas de la historia del rock alternativo detrás de una caja de ritmos) y todo esto con toques de coros femeninos. ¿El resultado? La ira de los seguidores que esperaban el sonido clásico de la banda y el deleite de los que nos hemos quedado con Billy hasta estas instancias.


Y es que, si uno ha seguido su carrera últimamente, este no es un sonido radicalmente nuevo que te deba sorprender, es una evolución natural de lo último con lo que ha venido experimentando. Aún tiene toques del sonido clásico que lo llevaron a la gloria del mainstream pero mezclado con un sonido más contemporáneo. O lo amás o lo odias y yo lo amo. Recomiendo escuchar el tema “Save your Tears”, mi favorita del álbum. Y para los que andan renegando aún, la banda esta actualmente grabando la secuela del Mellon Collie y del Machina, el cual promete regresar al sonido clásico. Veremos si al fin complace a sus detractores que piensan que Billy ya perdió el toque y la magia (pensamiento totalmente erróneo).






Si tuviera que resumir mi año musical pandémico, en 2020, dos títulos sobresalen: el EP de boygenius (2018) y el segundo álbum de Phoebe Bridgers, lanzado en 2020, Punisher. ¿Recurriste a SP durante la pandemia? Si fue así, como imagino, ¿qué tracks, conciertos o álbumes resaltarías?


Claro que recurrí a SP durante la pandemia; de hecho lo he pensado y he llegado a la conclusión que no hay un solo día de mi vida en el que no escuche a los Pumpkins. Aquel día del año 1996 que vi el video de “Tonight Tonight” en MTV a los 11 años de edad, mi vida cambió por completo. Una edad en la que uno absorbe todo como una esponja, un antes y un después. Ya no había retorno. Quedé marcado para siempre, para bien, ese día conocí el soundtrack de mi vida y el cual estoy seguro de que me acompañará hasta mi último suspiro. Resalto el tour de “reunión” con James y Jimmy del 2018 el Shiny and Oh so Bright Tour en donde a sus 52 años repasan el recorrido de la banda en un concierto de 3 horas donde nos demuestran que el poder, el arte, la magia están más vivos que nunca.



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